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DESCUBRE LA ENERGIA QUE ESCONDE EL MUNDO DE LOS MINERALES “EN EL ALMA DE LAS PIEDRAS SE ENCIERRA EL ORIGEN DE TODO LO QUE EXISTE” Durante miles de años los minerales han sido nuestros amigos silenciosos, que han estado irradiando su energía, aunque no hayamos sido conscientes de su presencia. Hoy en plena era de los ordenadores, ellos ya empiezan a ocupar el lugar que les corresponde, además de su utilidad en la era de la tecnología que vivimos, hay una necesidad cada vez más creciente de sanar una parte de nosotros. Y por eso es tan importante la utilización de las piedras y cristales porque tienen una frecuencia vibratoria que es capaz de equilibrar, sanar o desbloquear zonas de nuestro cuerpo, tanto a nivel físico, emocional, mental y espiritual. Su poder terapéutico proviene de su contenido mineral: hierro, sodio, calcio, silicio, magnesio y otros muchos componentes que constituye un remedio natural y eficaz. Incluso el simple hecho de colocar el cristal sobre una determinada parte del cuerpo ocasiona un efecto positivo, puesto que actúa como receptor de energía y desencadena el fenómeno de la autocuración por parte de la persona. Nuestros amigos del reino mineral pueden hacer mucho por nosotros, recordándonos que la verdadera esencia que radica en cada ser humano, también necesita un cuidado y cada vez más las personas sienten su afinidad correspondiente con algún mineral, cuya cualidad están necesitándolo. La más importante y valiosa “el amor”, es la que unifica a todos y por suerte cada vez más son las personas que se están dando cuenta que todos están unidos, en este microcosmos que es el planeta tierra, con el macrocosmos, el universo. Los minerales vienen a reconectarnos con toda esa sabiduría milenaria, cuya información duerme en los cristales de cuarzo y que en tales civilizaciones tanto bien hicieron. Es hora ya de encauzar nuestras vidas ordenadamente y escuchar el latido de nuestros corazones, cuya vibración escucha el mineral y nos armoniza con nuestra verdadera esencia. Los minerales pueden sernos de gran ayuda y reconducirnos al origen, de donde todo parte y a donde volvemos, ellos son solo un recordatorio, una herramienta que nos brinda este siglo, una oportunidad más que no podemos desaprovechar, para que esta vez si la usemos correctamente. LOS CRISTALES Y SU ORIGEN La historia nos muestra que los primeros indicios relativos a la capacidad terapéutica de las piedras y cristales se encuentran en un papiro egipcio que data del año 1600 a.C. Sin duda alguna, se utilizaban ya desde hacía mucho tiempo en poblaciones de latitudes bien distintas: desde las civilizaciones andinas hasta las Centroamericanas, desde Norteamérica hasta Australia, del Medio al Extremo Oriente (China, Japón, la India y áreas limítrofes). Desde los antiguos egipcios hasta los nativos americanos, desde los mayas, pasando por los aztecas y los toltecas, hasta llegar a los aborígenes australianos, a las poblaciones celtas y a las mediterráneas. En todos estos pueblos, y según tradiciones que se remontan en sus orígenes a tiempos muy remotos, las personas enfermas debían llevar en el cuello collares compuestos por diversos tipos de piedras y cristales: lapislázuli, malaquita y jaspe rojo eran algunos de los más utilizados y ayudaban a moderar e incluso hacían desaparecer el dolor y los problemas. Uno de los métodos terapéuticos especialmente difundido consistía en reducir a polvo las gemas, mezclarlas con algún líquido y luego beberse la poción, probablemente, un precursor del actual agua mineral, aunque más potente gracias a su nivel de concentración. En México, por ejemplo, no ha existido una roca tan importante como la obsidiana, de origen volcánico es lava que se ha enfriado a una velocidad tan increíble que los minerales que yacen en su seno, no han tenido tiempo de llegar a formarse. Una de las características de mayor importancia de la obsidiana como instrumento de curación energética es su contenido ferro – magnético, que con su aplicación es capaz de actuar a nivel del campo magnético humano fortaleciéndolo y amplificándolo. Según las condiciones de la persona. Tiene la capacidad de absorber energía de su alrededor, como emociones que han cristalizado o que están por cristalizar en el cuerpo como enfermedad, al aplicar obsidianas, se produce la liberación de dicha energía, siendo absorbidas por la piedra y liberadas el exterior ya integradas en el conciente. Las obsidianas condensan el calor durante mucho tiempo, al calentarse a una temperatura de 40 a 60 grados, aplicándolas sobre el cuerpo, unido a aceites esenciales, penetran en el tejido muscular y articulaciones, actuando sobre las tensiones, aliviando el dolor y fortaleciendo nuestro sistema nervioso, ayudando a fluir la energía en las zonas bloqueadas. EL USO DE LOS CRISTALES EN LA TECNOLOGIA MODERNA En nuestra tecnología moderna los cristales también se utilizan para transmitir y amplificar energías pero a través de métodos más avanzados. Cristales de rubí tanto naturales como hechos por el hombre, se usan en los rayos láser en la cirugía microscópica. El cristal de cuarzo se usa en relojes, radios, computadoras, televisiones y equipos de telecomunicación. Dos de las mejores cualidades técnicas del cuarzo son sus efectos piezoeléctricos y su capacidad de memoria, la cual es evidente en los pedacitos de silicón usados en las computadoras. NUESTRO CUERPO ELECTRONICO Cuando consideramos nuestros cuerpos bajo el aspecto electrónico, vemos que los cristales se convierten en herramientas ideales para trabajar con las energías del cuerpo. Este no es solo piel y huesos ni de naturaleza estrictamente orgánica es también un conjunto electrónico extremadamente elaborado de ordenadores maestros, interactuante muy sofisticada que comunica cada ordenador localizado, a un gran ordenador maestro el que llamamos cerebro.
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